Sanamente Salud y Medicamentos

Cómo hablar con tu médico sobre dejar de tomar medicamentos innecesarios

Cómo hablar con tu médico sobre dejar de tomar medicamentos innecesarios
Eustaquio Villaverde 19 noviembre 2025 10 Comentarios

Si tomas cinco o más medicamentos, es posible que ya hayas pensado: ¿realmente necesito todos estos?. Muchos mayores en España lo sienten, pero pocos lo dicen. No por falta de coraje, sino porque no saben cómo empezar la conversación. Y aquí está el problema: los médicos rara vez inician esta charla. Tú tienes que hacerlo. No es difícil, pero sí necesita preparación. Y no se trata de querer tomar menos pastillas por capricho. Se trata de vivir mejor, con menos mareos, menos caídas, más energía para caminar con los nietos o leer sin sentirte atontado.

¿Qué es la deprescripción y por qué importa?

La deprescripción no es dejar de tomar medicamentos por tu cuenta. Es un proceso controlado, guiado por tu médico, para reducir o suspender fármacos que ya no te benefician o que te hacen más daño que bien. Especialmente en personas mayores, los efectos secundarios se vuelven más peligrosos. Un medicamento para la presión que te deja mareado, un tranquilizante que te hace confundir las horas, un antiinflamatorio que daña tu estómago… Todos ellos pueden parecer inofensivos por separado. Juntos, aumentan el riesgo de caídas, confusión mental, hospitalizaciones y hasta muerte prematura.

Estudios recientes muestran que el 15% de los mayores que toman cinco o más medicamentos sufren efectos adversos relacionados con ellos. Y lo peor: muchos de esos fármacos se tomaron hace años, cuando tu salud era diferente. Tal vez te los recetaron para la presión alta, pero ahora tu tensión es demasiado baja. Tal vez te dieron un anticoagulante tras un infarto, pero ya no tienes riesgo cardiovascular. El cuerpo cambia. Los medicamentos deben cambiar también.

Prepara tu lista antes de la cita

No vayas a la consulta con la cabeza llena de preocupaciones. Lleva una lista clara. No solo los medicamentos recetados. Incluye suplementos, hierbas, analgésicos de farmacia, cremas con medicamentos, y hasta pastillas que tomas solo cuando te duele la cabeza. Muchos pacientes olvidan esto, y es clave. Un simple suplemento de magnesio puede interactuar con tu medicamento para el corazón. Una crema con ibuprofeno puede sumarse a la dosis oral que ya tomas.

Haz una tabla sencilla:

  • Nombre del medicamento: (por ejemplo, Amlodipino 5 mg)
  • Para qué lo tomas: (por ejemplo, presión arterial alta)
  • Dosis y frecuencia: (una pastilla al día, por la mañana)
  • ¿Qué efecto secundario has notado? (mareos 2 horas después de tomarla, 3 veces por semana)
  • ¿Cuándo empezaste a tomarlo? (hace 7 años, tras el infarto)

Esto no es solo para tu médico. Es para ti. Verlo en papel te ayuda a darte cuenta: ¿realmente necesito esto ahora? ¿Me está ayudando o me está limitando?

Enfoca la conversación en tu vida, no en las pastillas

No digas: "Quiero tomar menos medicamentos". Eso suena como un capricho. Tu médico puede pensarlo y descartarlo.

En cambio, di: "Me gustaría poder caminar con mis nietos sin tener que sentarme cada 10 minutos por los mareos". O: "No quiero que esta pastilla me haga dormir todo el día y perderme los programas de la tarde". O: "He leído que algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo de caídas, y yo quiero seguir viviendo en mi casa sin ayuda".

La ciencia lo confirma: las personas que conectan sus preocupaciones con metas de vida real tienen un 89% más de probabilidades de que su médico acepte revisar sus medicamentos. No se trata de lo que dice la ficha técnica. Se trata de lo que tú quieres hacer. ¿Quieres bailar? ¿Leer sin lentes de aumento? ¿Ir al mercado sin ayuda? Eso es lo que importa.

Médico y paciente discuten en la consulta, mientras medicamentos innecesarios se desvanecen en luz.

Usa la técnica "preguntar-decir-preguntar"

Es una forma simple y poderosa de hablar sin sonar confrontativo:

  1. Preguntar: "¿Qué opina usted de cómo están funcionando mis medicamentos en este momento?"
  2. Decir: "He notado que desde que empecé a tomar [nombre del medicamento], tengo más mareos por la mañana y me cuesta mantener el equilibrio. He leído que esto puede pasar con algunos fármacos para la presión. Me gustaría saber si alguno de estos podría estar causando eso".
  3. Preguntar: "¿Qué pasaría si redujéramos la dosis poco a poco y viéramos si mejoro? ¿Podríamos hacer una prueba durante un mes?"

Esta técnica reduce la resistencia del médico. No estás desafiando su criterio. Estás pidiendo colaboración. Y eso es lo que la deprescripción necesita: un equipo, no un jefe.

Prepárate para que no sea inmediato

La deprescripción no es un interruptor. Es un dimmer. La mayoría de las veces, se reduce la dosis poco a poco, en intervalos de 2 a 4 semanas. Algunos medicamentos se paran enseguida. Otros, como los antidepresivos o los corticoides, necesitan semanas o meses para retirarse sin riesgo.

El médico probablemente te dirá: "Vamos a probar reduciendo la mitad de la dosis durante un mes, y luego vemos cómo te sientes". Eso es normal. Pide que te expliquen qué síntomas debes vigilar: ¿mareos? ¿Ansiedad? ¿Dolor de cabeza? ¿Insomnio? Lleva un pequeño diario: "Lunes: no mareos. Martes: leve aturdimiento tras la dosis. Miércoles: mejor". Esto te da poder. Te convierte en un investigador de tu propia salud.

Mujer mayor camina libremente por el mercado, rodeada de vida y luz, sin bastón ni medicamentos.

Usa recursos confiables para apoyar tu caso

Si llevas una hoja impresa de las Guías de Deprescripción de Canadá -que son gratuitas, en español, y validadas por médicos-, tu médico te verá como alguien informado, no como un paciente que se opone. Estas guías explican con evidencia científica cuáles medicamentos suelen ser innecesarios en mayores: ciertos antihistamínicos, benzodiazepinas, antiinflamatorios no esteroideos, y algunos medicamentos para la diabetes o la presión que ya no se ajustan a tu estado actual.

También puedes mencionar el Criterio de Beers o el STOPP/START. No necesitas entenderlos en profundidad. Solo dilo: "He leído que estos medicamentos están en listas de posibles riesgos para personas mayores. ¿Podemos revisar si alguno de los míos está en esa lista?". Muchos médicos no los conocen bien, pero reconocen su autoridad.

¿Y si te dicen que no?

No te rindas. A veces, el médico dice que no por miedo, por falta de tiempo, o porque no ha hecho esta conversación antes. Puedes responder:

  • "Entiendo que es un cambio, pero ¿podríamos hacer una revisión en tres meses?"
  • "¿Hay algún estudio o prueba que podamos hacer para ver si realmente necesito esto?"
  • "¿Podría hablar con un farmacéutico especializado en mayores?"

En España, muchos hospitales y centros de salud tienen farmacéuticos clínicos que trabajan con médicos en estas revisiones. Pide que te deriven a uno. No es un lujo. Es parte de tu derecho a una atención segura.

Los cambios reales empiezan con una sola pregunta

La mayoría de los mayores que han logrado dejar medicamentos innecesarios no empezaron con una gran discusión. Empezaron con una frase simple: "Estoy cansado de sentirme así".

Una mujer de 78 años en Valencia, tras años de mareos y caídas, llevó su lista de 11 medicamentos a su médico. No pidió eliminar nada. Solo preguntó: "¿Cuál de estos podría estar haciendo que me caiga?". En tres visitas, dejó de tomar dos tranquilizantes, un antiinflamatorio y un diurético. Hoy camina sin bastón. Puede ir a la iglesia sola. Dice: "No me quitaron medicamentos. Me devolvieron mi vida".

Si tú también quieres recuperar tu energía, tu equilibrio, tu tranquilidad… no esperes a que alguien te lo ofrezca. Tienes el derecho -y la responsabilidad- de pedirlo. Prepara tu lista. Habla de tus metas. Usa tu voz. La deprescripción no es una pérdida. Es una recuperación.

10 Comentarios

  • Image placeholder

    Alaitz Elorza Celaya

    noviembre 19, 2025 AT 09:40

    ¡Por fin alguien que lo dice claro! Mi abuela llevaba 12 medicamentos y se caía cada dos por tres. Cuando empezamos a quitarle los innecesarios, ¡se volvió otra persona! Ahora va al mercado sola, baila en las fiestas y hasta me enseña a hacer tortilla. No es magia, es justa lógica.

    Si estás dudando, haz la lista. No te asustes. Empieza con una sola pregunta: ¿esto me está ayudando o me está jodiendo la vida?

  • Image placeholder

    Dolores Adair

    noviembre 19, 2025 AT 13:23

    ESTO ES LO QUE NOS FALTABA EN ESPAÑA!! ¿POR QUÉ LOS MÉDICOS NO NOS HABLAN DE ESTO? ¿POR QUÉ NOS TRATAN COMO SI FUÉRAMOS UNA LISTA DE ENFERMEDADES Y NO UNA PERSONA?!!

    MI TÍA DE 82 AÑOS TOMABA 9 PASTILLAS Y NO PODÍA LEER PORQUE LE DABA VERTIGO. LE QUITARON 4 Y AHORA LE LEE A LOS NIETOS CADA TARDE. ¡ESO NO ES DEPRESCRIPCIÓN, ES JUSTICIA SANITARIA! ¡Y NO ME DIGAS QUE ES RIESGOSO, QUE ES MÁS RIESGOSO ESTAR DORMIDO TODO EL DÍA Y CAERTE AL BAÑO!

    ¡QUE SE VAYAN LOS FÁRMACOS QUE NO SIRVEN Y QUE VUELVA LA VIDA!

  • Image placeholder

    Jaira Ayn Era Laboy

    noviembre 20, 2025 AT 06:44
    Mi tío tenía 7 medicamentos y no sabía por qué. Lo redujeron a 2. Ahora juega al dominó sin dormirse. 🙌
  • Image placeholder

    Victoria Wadford

    noviembre 21, 2025 AT 08:36

    Me conmueve profundamente que este texto no solo sea una guía práctica, sino un acto de dignidad humana.

    En una sociedad que prioriza la eficiencia sobre la escucha, que valora la prescripción como símbolo de competencia y no como herramienta de cuidado, este llamado a la deprescripción es revolucionario.

    No se trata de dejar de tomar pastillas. Se trata de recuperar el derecho a experimentar la vida en su plenitud: el silencio de la mañana, el sabor del café, el peso de un nieto en el regazo. El cuerpo no es un sistema de control de dosis, es un organismo vivo que cambia, que siente, que anhela.

    Y si un médico no entiende esto, no es un mal profesional, es un producto de un sistema que ha olvidado su esencia.

    Gracias por recordarnos que la salud no se mide en pastillas, sino en momentos.

    Y sí, las guías de Canadá son un referente. Pero lo más valioso aquí es tu voz. La tuya. La de tu abuela. La de tu vecino. La de todos los que se atreven a decir: “Estoy cansado de sentirme así”.

  • Image placeholder

    Daniel Rabinovich

    noviembre 22, 2025 AT 01:52
    Muy buena guía, me encanta que pongas ejemplos reales. Yo le ayudé a mi papá a hacer la lista y al final quitamos un antidepresivo que no necesitaba y un antiinflamatorio que le dolía el estómago. Ahora duerme mejor y no se queja de náuseas. Lo único que le costó fue que el médico al principio dijo que no, pero al final lo aceptó. No te rindas si te dicen que no la primera vez
  • Image placeholder

    Juliana Paixão

    noviembre 22, 2025 AT 07:38

    Claro, claro, como si todos los médicos fueran unos ignorantes que no saben lo que hacen...

    Me encanta cómo se presenta esto como si la deprescripción fuera un movimiento de contracultura, como si los fármacos fueran una conspiración del complejo farmacéutico.

    ¿Y si el medicamento que estás pensando en dejar es el que te mantiene vivo? ¿Y si el mareo es por la hipertensión no controlada y no por el fármaco? ¿Y si el médico no te lo quita porque tiene una responsabilidad ética?

    Lo siento, pero esto suena como una receta para el desastre. No todo lo que es cómodo es seguro. No todo lo que es emocional es científico.

    Y por cierto, las guías de Canadá no son la Biblia. Son una guía, no una ley. ¿Y si tu caso no encaja? ¿Y si tu cuerpo es diferente? ¿Y si tu médico tiene más experiencia que tú en 30 años de práctica?

    Lo bonito de la medicina es que no se trata de lo que tú quieres, sino de lo que tu cuerpo necesita. A veces, lo que necesitas es tomar pastillas. No es malo. Es real.

  • Image placeholder

    Melisa Hinojosa

    noviembre 23, 2025 AT 07:03

    Uyyy, qué bonito, pero en la práctica es otra cosa.

    Yo le pedí a mi mamá que dejara su pastilla para el colesterol porque no tenía ni un punto de colesterol alto, y el médico le dijo: “No, es preventivo, y además, si lo quito y te da un infarto, no me vengas llorando.”

    Entonces, ¿qué haces? ¿Te arriesgas? ¿O te quedas con la pastilla y el estómago destruido por el ibuprofeno que te da para el dolor de espalda?

    La realidad es que no hay una receta mágica, pero sí hay un gran vacío en la atención: nadie te explica el porqué de cada pastilla. Y eso, sí, es lo que hay que cambiar. No el medicamento. El sistema.

  • Image placeholder

    Ileana Funez

    noviembre 23, 2025 AT 16:11

    ¡MUY BIEN! ¡POR FIN ALGUIEN QUE NO TIENE MIEDO DE DECIRLO! EN ESPAÑA NOS VENDEN PASTILLAS COMO SI FUÉRAMOS MÁQUINAS, Y NOS OLVIDAMOS QUE SOMOS HUMANOS.

    MI MADRE TOMABA 8 MEDICAMENTOS Y NUNCA LE DIJERON QUE ALGUNOS ESTABAN VENCIDOS. ¡SÍ, VENCIDOS! ¡Y NADIE LO SABÍA! ¡EL MÉDICO NO LO REVISABA!

    ESTO NO ES SOLO DEPRESCRIPCIÓN, ES UNA LUCHA CONTRA LA INDIFERENCIA SANITARIA. ¡NO NOS TRATEN COMO SI FUÉRAMOS UNA FACTURA DE LA SEGURIDAD SOCIAL!

    ¡SI UNA PERSONA DE 80 AÑOS NO PUEDE CAMINAR SIN MAREOS, NO ES PORQUE SEA VIEJA, ES PORQUE LE ESTÁN MATANDO CON PASTILLAS!

    ¡VIVA LA DEPRESCRIPCIÓN! ¡VIVA LA SALUD REAL!

  • Image placeholder

    ANDREA CG

    noviembre 23, 2025 AT 23:38
    yo le hice esto a mi abuela y le quitamos 3 cosas. ahora se levanta sin ayuda y hasta se ríe de las telenovelas. no lo hice por moda, lo hice porque ella me dijo que se sentía como un robot. y eso me partió el corazón. gracias por escribir esto.
  • Image placeholder

    Robin Reyes

    noviembre 24, 2025 AT 03:41
    Muy útil la guía, pero me gustaría saber si hay estudios en población hispanohablante que confirmen los resultados. En México, por ejemplo, muchos ancianos toman medicamentos sin seguimiento, y no es lo mismo que en Canadá. ¿Se han hecho ensayos aquí? ¿O es todo basado en datos de otros países?

Escribir un comentario